equilibrio

Unidad de psicología y psiquiatría

La tarea de la unidad de psicología y psiquiatría es la valoración y el tratamiento de los diferentes trastornos y problemas que se originan en las personas, a partir de las consecuencias de un estrés agudo o prolongado, en el campo de la salud física y mental.

línia separadora de tratamientos

El estrés puede ser definido como una respuesta biológica del cuerpo, psicológica y de comportamiento de los individuos, para adaptarse y reajustarse a las exigencias del medio y a las presiones internas. Implica una respuesta activa del organismo a determinadas situaciones vitales. Incluye las exigencias de la experiencia y los recursos de la persona para afrontarlos. Si la situación de estrés es momentánea, nuestros mecanismos biológicos innatos nos permiten adaptarnos a las circunstancias y dar la respuesta adecuada para resolver la situación. Si la situación de estrés se hace crónica, la respuesta biológica acaba siendo perjudicial para el organismo.

Nuestra metodología de trabajo se basa en el estudio de los mecanismos regulatorios y de control del organismo que están relacionados con el estrés, sus efectos en la salud física, en la vida familiar, las emociones, el trabajo y las relaciones sociales.

Se realizará mediante DOS VÍAS:
– Analíticas y pruebas de cribaje que valoren la interrelación de los diferentes marcadores somáticos específicos de cada sistema: neurotransmisores, hormonas e interleuquinas .
– Evaluación completa y estructurada siguiendo un protocolo de actuación para establecer el perfil de funcionamiento psicológico, neurocognitivo y clínico del paciente.

Ante el estrés, el cerebro segrega neuropéptidos y otros mediadores que actúan sobre las células y provocan la liberación de sustancias inflamatorias. Es una inflamación crónica y silenciosa, que está asociada a muchas enfermedades .

Los principales indicadores para determinar la gravedad del estrés son:

– Sensación de malestar, dolores de cabeza, falta de energía y tensión.
– Trastornos del sueño: pesadillas, insomnio, sueño no reparador, etc.
– Irritabilidad excesiva, pensamientos negativos y aprehensión.
– Dificultad para concentrarse y fijar la atención en actividades que así la requieren.
– Sentir ansiedad o temor sin motivos aparentes.
– Dificultad en la toma de decisiones y falta de motivación.
– Sentir que se está perdiendo el control sobre situaciones importantes de la propia vida.
– Presencia de síntomas: sudores, taquicardias, sensación de ahogo.
– Llantos frecuentes y sin motivo
– Abusos de estimulantes y de tóxicos (tabaco, alcohol, cannabis,etc).
– Hiperactividad en deportes, compras, sexo ,etc.
– Trastornos de alimentación (ingestión excesiva de alimentos o pérdida del apetito).
– Disminución o disfunciones en la sexualidad.

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