GASTRO

Unidad de neuro-gastro-enterología. Síndrome del intestino irritable. Enfermedades funcionales del aparato digestivo.

Dos súper-sistemas biológicos, el sistema inmunológico y el sistema nervioso, son los responsables de mantener un equilibrio dinámico que garantice el adecuado funcionamiento de nuestro organismo.

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Para ello utilizan cientos de mensajeros químicos diferentes, tales como hormonas, péptidos y neurotransmisores, mediante los cuales se relacionan y comunican con el tercer gran súper-sistema del cuerpo humano, la flora intestinal y con el cerebro del intestino (autónomo en el 80% de sus funciones).

El aparato gastrointestinal humano con una superficie de hasta 400 m2 posee el 70-80% de las células inmunológicas del organismo, 100 millones de neuronas y una enorme diversidad de bacterias (aproximadamente 1.200 especies y 7.000 subespecies), protozoos, hongos, virus y bacteriófagos. Esta gigantesca masa bacteriana dispone de una carga genética 100 veces superior a la suma de todas las células de nuestro organismo. Dentro de la flora, las llamadas bacterias probióticas son potencialmente beneficiosas para el huésped colaborando decisivamente en la digestión de alimentos, favoreciendo la eliminación de toxinas, promoviendo la producción de factores protectores y estimulando al intestino para que libere antibióticos naturales conocidos como péptidos antimicrobianos.

Los individuos sanos expuestos de manera continuada a situaciones de sobrecarga funcional, como el estrés físico y psicológico y las infecciones gastrointestinales, están predispuestos a sufrir alteraciones de este equilibrio neuro-inmuno-intestinal, conocido como HOMEOSTASIS. La pérdida de la homeostasis puede modificar la ecología del intestino (disbiosis) y facilitar el desarrollo de micro-inflamación intestinal y la aparición de enfermedades crónicas. Estas enfermedades, cada vez más frecuentes, pueden afectar al aparato digestivo y a otros sistemas del organismo, como la piel y el aparato locomotor. Entre las digestivas las más frecuentes son el síndrome del intestino irritable, la dispepsia funcional, las alergias e intolerancia alimentarias, la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, entre las dermatológicas tenemos la psoriasis, el eczema y la alopecia.

Conocer, investigar, prevenir y modular estas situaciones de desequilibrio es la clave para mejorar la salud intestinal y, por ende, la salud general del individuo.

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