Inflamacion y sistema inmunitario

En el marco de los grandes sistemas fisiológicos corporales (dónde podríamos enmarcar el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunitario) el sistema inmune es el gran efector de la respuesta inflamatoria. Es el sistema inmunitario el que lleva a cabo y modula los procesos fisiológicos que en último término dan lugar a la inflamación. A través de sus receptores, a través de sus células efectoras y a través de las sustancias que sintetizan y liberan, el sistema inmune organiza todas las respuestas fisiológicas encargadas de dar lugar a este complejo mecanismo de defensa que es la inflamación. También es el encargado de acabar con el proceso y dejar al organismo en equilibrio homeostático. Para llevar a cabo esta función el sistema inmune está en contacto, vía receptores de membrana, tanto con los posibles patógenos, como con los otros macro sistemas del organismo, coordinando la respuesta adecuada para el mantenimiento de la homeostasis.

El sistema inmune para eliminar al agente patógeno genera un proceso inflamatorio, en principio, controlado, con principio y fin. Como ha sido explicado en anteriores articulo, este es un mecanismo de defensa complejo, que debe ser manejado correctamente por el organismo en general y el sistema inmune en particular, ya que aunque la inflamación es un mecanismo defensivo para reestablecer la homeostasis, si se descontrola (por las causas explicadas en anteriores artículos) puede ser fuente de numerosas enfermedades. Hay varias claves para entender el funcionamiento del sistema inmune respecto a la inflamación.

Existen una serie de sustancias que son las que activan las celulas del sistema inmune. Estas sustancias son muy importantes ya que son las que darían la señal de inicio de todo el proceso. Estas señales pueden ser endógenas, es decir producidas por el propio organismo, como determinadas hormonas, algunos neuropéptidos, radicales libres, o sustancias producidas por células del sistema inmune, o pueden ser exógenas, es decir producidas por agentes patógenos externos como virus, bacterias, o subproductos de la alimentación.
Para éstas sustancias existen receptores de membrana en las células del sistema inmune, que son muy importantes ya que permiten al sistema inmune reaccionar frente a determinados estímulos. Los receptores son sitios específicos de la membrana celular dónde se unen las sustancias activadoras, esta unión desencadena toda una serie de cascadas bioquímicas que en último termino hacen posibles el mecanismo de desfensa que denominamos inflamación.

El último elemento clave para entender el funcionamiento del sistema inmune respecto a la inflamación, son las propias células del sistema inmune. La principal función de estas células inmunitarias es fagocitar y eliminar los patógenos. Además, tiene la función de sintetizar y liberar moléculas biológicamente activas (de ellas hablaremos detenidamente en otro artículo). Las principales células inmunitarias implicadas en la inflamación son:

Macrófagos: Los macrófagos son células residentes en los tejidos, que se originan a partir de los monocitos del plasma. Según el tejido en el que se encuentran, los macrófagos tisulares reciben nombres diferentes: por ejempo, los histiocitos del tejido conjuntivo, las células de Kupffer del hígado, las células de Langerhans de la epidermis, los osteoclastos del tejido óseo, etc. Los macrófagos tisulares son células centinela, conjuntamente con los mastocitos, que presentan receptores específicos (tipo Toll) capaces de detectar agentes infecciosos. La unión de estos receptores a sus ligandos produce la activación de los macrófagos. Esta activación se caracteriza por la síntesis y liberación de los mediadores de la inflamación. Hay macrófagos inflamatorios (m1) y antiinflamatorios (m2)

Linfocitos: Los linfocitos son células que se movilizan en la respuesta específica del sistema inmune, activándose con el objetivo de producir anticuerpos y células capaces de identificar y destruir el microbio patógeno. Hay diferentes tipos de linfocitos; no hace falta mencionarlos todos, pero en general tienen muchas funciones; los nk’s matan células infectadas por virus, producen sustancias que activan a otros tipos celulares como los macrófagos, algunos como los t reguladores controlan el proceso inflamatorio…

Células plasmáticas: Su función consiste en la producción de grandes cantidades de anticuerpos dirigidos contra el microbio patógeno, o en ocasiones contra antígenos endógenos (en las enfermedades autoinmunes).

Eosinófilos: Los eosinófilos son abundantes en reacciones inflamatorias mediadas por IgE y en infecciones por parásitos.. Tienen por ello un papel importante en la destrucción de tejidos en reacciones inmunes, como las alergias.

Mastocitos: Los mastocitos, como los macrófagos, son células centinelas ampliamente distribuidas por los tejidos, que reaccionan al estrés físico (calor, frío, presión), y participan tanto en la inflamación aguda como en la crónica.

Neutrófilos: Aunque los neutrófilos (PMN) son característicos de la inflamación aguda, en muchos casos de inflamación crónica puede detectarse la presencia de PMN durante meses, bien debido a la persistencia de la infección o de mediadores producidos por los linfocitos.

Es importante hablar de macrofagos m1 y m2, al igual que células t reguladoras porque son el freno de la inflamación.

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