Un día, de repente, descubrí que tenía una calva del tamaño de una moneda de 2 euros. Me asusté muchísimo puesto que toda mi vida había tenido un pelo excelente.

Por referencia de mi quiropráctica, acudí a la consulta del Dr. Umbert. El me explicó que tenía alopecia areata debido a la inflamación que padecía mi cuerpo.

En aquel momento no le entendí, pero empecé a informarme sobre el tema y descubrí que la inflamación es la causa fundamental de muchas de las enfermedades que padecemos los humanos.

El Dr. Umbert me informó de que mi objetivo no era acabar con la calva, sino acabar con lo que la producía, la inflamación.

Para ello seguí sus indicaciones que iban dirigidas principalmente a recuperar el equilibrio fisiológico y psicológico que había perdido debido a diversas causas: malas posturas, deficiente manejo del estrés, falta de nutrición por mala absorción de mi sistema digestivo,…

Punto por punto fui siguiendo sus indicaciones y hoy la calva ha desaparecido y los últimos análisis que me hice muestran suficientes vitaminas y una disminución importante del indicador del estrés.

Es un alivio enorme saber que es posible curarse por medios no invasivos que produzcan efectos secundarios perjudiciales para mi salud en general.

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