La creación de la Unidad de sexualidad, reproducción y estrés responde a una necesidad creciente en nuestra sociedad: las dificultades con las que se encuentran las parejas en la actualidad para concebir y gestar un embarazo de forma natural. El número de técnicas de fertilización y fecundación asistida se ha incrementado de forma notable en los últimos años. Desde nuestra visión de una medicina basada en la psico-neuro-inmuno-endocrinología comprendemos que el estrés crónico en el que vivimos en la actualidad es responsable de esta disfunción en la sexualidad y en la reproducción de parejas sin otra patología. El estrés ha alterado nuestros ritmos biológicos, provocando desequilibrios hormonales y moleculares responsables de una forma directa de esta disfunción.
Una medicina basada en la evidencia científica con un enfoque integral del ser humano que nos lleve a restablecer nuestro equilibrio biológico puede convertirse en una herramienta indispensable para recuperar la funcionalidad de nuestra sexualidad. Algunas de las herramientas terapéuticas empleadas son la nutrición, la reeducación de hábitos y actitudes, las técnicas de sofrología Caycediana, de yoga o de meditación, y la toma de oligoelementos y suplementos vitamínicos o minerales, todo ello con el fin de reestablecer el equilibrio a un nivel físico, mental y emocional.